sábado, 19 de mayo de 2012

Aquí estamos...

McWay Falls, Big Sur, California

Pues aquí estamos, un día más... Han abierto este pequeño y encantador lugar al lado de mi casa, en el que además de buena música y, por lo que puedo ver, riquísimas tartas (que no pruebo porque estoy adelgazando, que no intentando, adelgazando de verdad) tiene wi-fi y libros y sillones y mesa que me llevaría a mi salón sin dudarlo. 
Debería dar los datos para que más gente lo pudiera disfrutar y para hacerles publicidad, que se lo merecen, pero no. De momento no. Me lo quedo una temporada... Los sitios nuevos son maravillosos hasta que todo el mundo los conoce  y entonces, siempre están llenos de gentuza (con todo mi cariño lo de uza) y pierden su encanto, porque dejas de  poder escuchar la música para escuchar los alaridos del público (porque ya sabemos que los españoles somos muy gritones) y dejas de poder disfrutar de las tartas (porque vienen otros y se lo comen todoooooo) 

Pues nada, que aquí estamos. Disfrutando del fin de semana, sin teléfono y sin Internet (excepto por este ratito que les robo wi-fi a los del bar maravilloso). Este fin de semana voy a escribir. Ya que no voy al psicólogo , que debería, voy a utilizar la escritura como terapia. Escribiré cosas que nos os dejaré leer, no de momento, quizá algún día de estos valientes escupa algunas lineas. Pero de momento no, de momento me lo quedo para mi. Porque sólo me apetecen escribir cosas oscuras y con mucha rabia. Rabia porque me duele la espalda, me duele la espada de cargar con mis problemas y me duele la espalda de cargar con los de los demás, esos cercanos de los que a veces hablo. Porque cada día escucho lo suyo y lo de el de más allá, y luego mi mente y mi corazón me toca las narices también con lo mio. Y claro, entonces mi espalda se empieza a quejar porque no puede ya con tanta cosa...

Al menos ha salido el sol, eso es bueno. Me alegra el sol. Vivo por y para el sol. Cambio de personalidad, vuelvo a ser yo, siempre lo he dicho. Y entonces, inevitablemente, recuerdo mi Santa Mónica y el año en el que me sentí bien todo el año. 
Y camino por Huertas, pero pienso en Third Street Promenade. 
Y camino por Gran vía, pero imagino Beverly Glen
Y me voy a los Ideal y recuerdo los Landmark
Y entonces cierro los ojos y veo el muelle de Santa Mónica, y hasta consigo oler el pacífico y por un momento siento estar en casa otra vez. 

¡Hay que joderse! Ya podía sentir mi casa España, o al menos, algún lugar de la Comunidad Europea en el que no fuera necesario un visado para vivir. 

Siento que este mundo es injusto y está lleno de límites. Me da mucha pena, me da mucha rabia. Que en esta vida tan corta uno no tenga libertad real para elegir qué quiere hacer con su vida, cómo quiere vivirla y dónde quiere vivirla.

Pero no saben (sí, ellos,esos, los que manejan los hilos) no saben con quien están jugando. Soy una de las personas más tozudas que he conocido. Cabezona hasta la médula. Y se me ha metido en la cabeza que quiero envejecer en California... y no voy a parar hasta conseguirlo.

En fin, después de este chorreo de ideas inconexas pero íntimamente relacionadas... 

Sólo me queda despedirme con estas recomendaciones. 
A partir de ahora, cada vez que me leáis os recomendaré cinco cositas ^_^



Ya saben... sean felices, disfruten de las terrazas, coman un regaliz, sonrían, amen, abracen y sean sinceros, por favor.

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